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PERSONAJES GASPAR BALTASAR MELCHOR HERODES SABIOS RABÍ PRIMERO RABÍ SEGUNDO GASPAR Dios criador, qual maravila no se qual es achesta strela. Agora primas la e veida, poco timpo a que es nacida. Nacido es el Criador que es de la gentes senior? Non es verdad non se que digo, todo esto non vale uno figo; otra nocte me lo catare, si es vertad, bine lo sabre. Bine es vertad lo que io digo? En todo, en todo lo prohio. Non pudet seer otra sennal? Achesto es i non es al. Nacido es Dios, por ver, de fembra in achest mes de december. Ala ire o que fure, aoralo e, por Dios de todos lo terne. BALTASAR Esta strela non se dond vinet, quin la trae o quin la tine. Por que es achesta sennal? En mos dias non vi atal. Certas nacido es en tirra aquel qui en pace i en guera senior a a seer da oriente de todos hata in occidente. Por tres noches me lo vere i mas de vero lo sabre. En todo, en todo es nacido? Non se si algo e veido, ire, lo aorare, i pregare i rogare MELCHOR Val, Criador, atal facinda fu nunquas alguandre falada o en escriptura trubada? Tal estrela non es in celo, desto so io bono strelero. Bine lo veo sines escarno que uno omne es nacido de carne, que es senior de todo el mundo, asi cumo el cilo es redondo. De todas gentes senior sera i todo seglo iugura. Es? non es? Cudo que verdad es. Veer lo e otra vegada, si es vertad o si es nada. Nacido es el Criador de todas las gentes maior. Bine lo veo que es verdad, ire ala, par caridad. GASPAR a BALTASAR Dios vos salve, senior; sodes vos strelero, dezidme la vertad, de vos sabelo quiro. Vedes tal maravila? Nacida es una strela. BALTASAR Nacido es el Criador, que de las gentes es senior. Ire, lo aorare. GASPAR Io otrosi rogar lo e. MELCHOR Seniores, a qual tirra, o queredes andar? queredes ir conmigo al Criador rogar? Avedes lo veido? Io lo vo aorar. GASPAR Nos imos otrosi, sil podremos falar. Andremos tras el strela, veremos el logar. MELCHOR Cumo podremos provar si es homne mortal o si es rei de terra o si celestrial? BALTASAR Quieredes bine saber cumo lo sabremos? Oro, mira i acenso a el ofrecremos. Si fure rei de terra, el oro quera. Si fure omne mortal, la mira tomara. Si rei celestrial, estos dos dexara, tomara el encenso quel pertenecera. GASPAR y MELCHOR Andemos i asi lo fagamos. Los tres reyes, a HERODES Salve te el Criador, Dios te curie de mal. Un poco te dizeremos, non te queremos al. Dios te de longa vita i te curie de mal. Imos in romeria aquel rei adorar que es nacido in tirra, nol podemos fallar. HERODES Que decides, o ides? A quin ides buscar? De qual terra venides, o queredes andar? Decid me vostros nombres, no m' los querades celar. GASPAR A mi dizen Caspar, est otro Melchior, ad achest Baltasar. Rei, un rei es nacido que es senior de tirra, que mandara el seclo en grant pace sines gera. HERODES Es asi por vertad? GASPAR Si, rei, por caridad. HERODES I cumo lo sabedes? ia provado lo avedes? GASPAR Rei, vertad te dizremos, que provado lo avemos. MELCHOR Esto es grand maravila, un strela es nacida. BALTASAR Sennal face que es nacido i in carne humana venido. HERODES Quanto i a que la vistes i que la percibistis? GASPAR Tredze dias a, i mais non avera, que la avemos veida i bine percebida. HERODES Pus andad i buscad i a el adorad i por aqui tornad. Io ala ire i adoralo e. HERODES ¿Quin vio numquas tal mal, sobre rei otro tal! Aun non so io morto ni so la terra pusto! rei otro sobre mi? nunquas atal non vi! El seglo va a caga, ia non se que me faga; por vertad no lo creo ata que io lo veo. Venga mio maiordomo qui mios averes toma. Idme por mios abades i por mis podestades i por mios scrivanos i por meos gramatgos i por mios streleros i por mios retoricos; dezir m' an la vertad, si iace in escripto o si lo saben elos o si lo an sabido. SABIOS Rei, qque te plaze? He nos venidos HERODES I traedes vostros escriptos? LOS SABIOS Rei, si traemos, los meiores que nos avemos. HERODES Pus catad, dezid me la vertad, si es aquel omne nacido que esto tres rees m' an dicho. Di, rabi, la vertad, si tu lo as sabido EL RABÍ Por veras no lo digo que no lo fallo escripto OTRO RABÍ Hamihala, cumo eres enartado. Por que eres rabi clamado? Non entendes las profecias, las que nos dixo Ieremias. Par mi lei, nos somos erados. Por que non somos acordados? Por que non dezimos vertad? RABÍ PRIMERO Io non la se, par caridad. RABÍ SEGUNDO Por que no la avemos usada ni en nostras vocas es falada. |
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Qui triste tiene su coraçon venga oir esta razon. Odra razon acabada, feita d'amor e bien rimada. Un escolar la rimo que siempre dueñas amo; mas siempre hobo criança en Alemania y en Françia, moro mucho en Lombardia pora aprender cortesia. En el mes d'abril, despues yantar, estaba so un olivar. Entre cimas d'un mançanar un vaso de plata vi estar; pleno era d'un claro vino, que era bermejo e fino; cubierto era a tal mesura no lo tocas la calentura. Una duena lo y heba puesto, que era senora del huerto que cuan su amigo viniese, d'aquel vino a beber le diesse. Qui de tal vino hobiesse en la mana cuan comiesse; e dello hobiesse cada dia, nuncas mas enfermaria. Ariba del mançanar otro vaso vi estar; pleno era d'un agua frida que en el mançanar se nacia. Bebiera dela de grado, mas hobi miedo que era encantado. Sobre un prado pus mi tiesta, que nom' fiziese mal la siesta; parti de mi las vistiduras, que nom' fiziese mal la calentura. Pleguem' a una fuente perenal, nunca fue homne que vies tall; tan grant virtud en si habia, que de la fridor que d'y ixia cient pasadas aderedor non sintriades la calor. Todas yerbas que bien olien la fuent cerca si las tenie: y es la salvia, y son as rosas, y el lirio e las violas; otras tantas yerbas y habia que sol nombrar no las sabria: mas ell olor que d'y ixia a homne muerto ressucitaria. Pris del agua un bocado e fui todo esfriado. En mi mano pris una flor, sabet, non toda la peyor; e quis cantar de fin amor. Mas vi venir una donzella; pues naci, non vi tan bella; blanca era e bermeja, cabelos cortos sobr ell oreja fruente blanca e loçana, cara fresca como maçana; nariz egual e dreita, nunca viestes tan bien feita; ojos negros e ridientes, boca a razon e blancos dientes; labros bermejos, non muy delgados, por verdat bien mesurados; por la centura delgada, bien estant e mesurada; el manto e su brial de xamet era, que non d'al; un sombrero tien en la tiesta, que nol' firiese mal la siesta; unas luvas tien en la mano, sabet, non ie las dio villano. De las flores viene tomando en alta voz d'amor cantando. E decia: «Ay, meu amigo, si me vere yamas contigo! Amet' sempre, e amare cuanto que viva sere! Porque eres escolar, quisquiere te debria mas amar. Nunca odi de homne decir que tanta bona manera hobo en si. Mas amaria contigo estar, que toda Espana mandar. Mas d'una cosa so cuitada; he miedo de seder enganada; que dizen que otra dona cortesa e bela e bona, te quiere tan gran ben, por ti pierde su sen; e por eso he pavor que a esa quieras mejor. Mas s'yo te vies una vegada, a plan me queries por amada!» Cuant la mia senor esto dizia, sabet, a mi non vidia; pero se que no me conocia, que de mi non foiria. Yo non fiz aqui como villano, levem e pris la por la mano; juñiemos amos en par e posamos so ell olivar. Dix le yo: «Dezit, la mia senor si supiestes nunca d'amor?» Diz ella: «A plan, con grant amor ando, mas non conozco mi amado; pero dizem un su mesajero que es clerigo e non caballero, sabe muito de trovar de leyer e de cantar; dizem que es de buenas yentes, mancebo barbapuñientes». «Por Dios, que digades, la mia senor, que donas tenedes por la su amor? » «Estas luvas y est' capiello, est'oral y est'aniello envio a mi es' meu amigo, que por la su amor trayo conmigo.» Yo coñoci luego las alfayas, que yo ie las habia enviadas; ela coñocio una mi cinta man a mano, qu'ela la fiziera con la su mano. Tolios el manto de los hombros; besome la boca e por los ojos; tan gran sabor de mi habia, sol fablar non me podia. «Dios senor, a ti loado cuant conozco meu amado! Agora e tod bien comigo cuan conozco meo amigo!» Una grant pieça alli estando, de nuestro amor ementando, elam' dixo: «El mio senor, horam' seria de tornar, si a vos non fuese en pesar». Yol' dix': «It, la mia senor, pues que ir queredes, mas de mi amor pensat, fe que debedes». Elam' dixo: «Bien seguro seit de mi amor, no vos camiare por un enperador». La mia senor se va privado, dexa a mi desconortado. Queque la vi fuera del huerto, por poco non fui muerto. Por verdat quisieram' adormir, mas una palomela vi; tan blanca era como la nieu del puerto, volando viene por medio del huerto, un cascabiello dorado trai al pie atado. En la fuent quiso entrar mas cuando a mi vido estar, entros en el vaso del malgranar. |
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Los unos por sus cormanos, por amigos, por hermanos, los otros por sus parientes que veian todos quemados e los polvos soterrados en tierras d'estrañias gentes, Anchiles, cosa certera, por Patroclo el que era un amor con el contado, porque se amaron mucho, a estado es aducho de morir, el mal fadado. Ca, pues lo non veia vivo, fazia llanto muy esquivo, teniase por cofondudo, muy grave mientre loraba, su cabeza quebrantaba mill veces en el escudo; toda su fruente rompia lloraba fuerte e dezia: "¡Ay Patroclo, ay amigo! amigo, ¿quien cuidaria que muerte nos parteria de non vevir vos comigo siempre mientre yo veviese; e que luego non moriese yo, cuando a vos viese muerto? Mucho m'hobo grand despecho quien aquest mal m'hobo fecho, e por dios fizo gran tuerto; ca si yo mal le feciera, en mi mesmo se debiera vengar, ¡ay señor cormano! Mas, ay mesquino, ¿que digo?, ca yo vos mate, amigo, yo mesmo, con la mi mano. Yo vos mate, bien lo veo, porque non sali al torneo, vos envie prender muerte. S'yo cabe vos estodiera, este mal non me veniera nin esta coita tan fuerte: que asi vos amparara, amigo, que non osara ninguno fazer vos dapño; mas finque como alevoso, fui por ende perdidoso con est quebranto tamaño. Por ende cosa... nuncua yo... ba fincare desamparado noche e dia lorare nunca jamas al fare, amigo, por mi pecado. Nunca habre compañero rey nin duc nin caballero nin habre jamas compaña con otro amigo ninguno, pues non morimos en uno en esta guerra tamaña. Nunca habre alegria en toda la vida mia, mas quiero haber por fuero por haber e por tesoro siempre lagrimas e loro ¡ay dios!, ¿como non me muero? ¡Amigo, como m'dexastes, ca vos siempre me amastes mas que a vos mesmo sin falla. Por mi mal es la mi vida pora mi mal fue venida, señor, aquesta batalla! Que sera de mi, ¡mesquino! ¡tan a so hora me vino coita de tan fiera guisa! ¡Grecia fuese despobrada, Troya toda fues quemada e tornada en ceniza! ¡Ay señor, que compañero, que leal e que guerrero que he yo en vos perdudo!, ¡que ardit e que esforzado, que franco e que enseñado que manso e que sesudo! Hector sepa si quesiere, señor, que si yo veniere que de lanza o d'espada o el a mi matara o muy bien se vengara la muerte que vos ha dada. Cuando a vos descendie e las armas vos querie despojar, si el podiese, ¿la mi ventura que hobo conmigo, que me detovo que non y fues nin lo viese? Ca se yo me y acertara, caramente lo comprara, e non fuera end reyendo el vil, malo e lixoso que s'mostro por codicioso las vuestras armas queriendo. ¡Can rabioso!, ¿que habia? ¡lobo malo!, ¿nol' complia de que vos habia ya muerto? Mas de tanto so seguro, bien lo digo e bien lo juro que comprar lo ha este tuerto; e non, por Dios, el señero, mas mucho buen caballero de Troya, ca mas de ciento matare yo, e mas de mill por aquel malo e vil lobo rabioso fambriento. E non sera tan armado que non sea bien probado de mi lança, bien vos digo, e mostrar vos he ya cuanto del pesar e del quebranto que yo he por vos, amigo." Anchiles esto decia e con grand coita caia sobrel lecho amortecido, e los griegos que lo veien cuidaban que lo habien por siempre jamas perdido. E creed que bien tres tanto era ya mayor el lanto que se facia sobrel vivo que sobrel muerto; e cuando acordaba, iba dando grandes voces el cativo, tirando de sus cabellos cobriendo el lecho dellos. Mas griegos, por conhortarlo, todos el lecho cercaron; e de Patroclo trabaron pensaron de soterrarlo. E cuando lo soterraban, todos de Anchiles cuidaban que s'mataria con gran coita; e alli fue la su muerte, alli fue el pesar fuerte, alli gran dolor le acoita, alli maldecia su vida, alli non sabia guarida, alli non ha de si cura, alli se quexa, alli llora; e por end oid agora como fue la sepultura. ¡Gent perdida, mal fadada, cofondida, desesperada, gente sin entendemiento, gente dura, gente fuerte sin ventura, dada a muerte, gente de confondimiento! ¡Ay gentio mal apreso, de gran brio, mas sin seso, gentio de mala andança! ¡Ay cativos sin consejo, sodes vivos mas sobejo es grave vuestra esperança! ¡Mal fadados, ¿que facedes? despertados! ¿non veedes cuantos mueren cada dia? Ya el suelo non los coge; se quier duelo vos enoje por dexar esta porfia; Vuestros muertos son atantos que ya huertos e prados cuantos ha en Troya non los caben, ¡Ay mesquinos! vos habedes adevinos, bien tenedes entre vos muchos que saben el mal fado que vos presto, Mal pecado, es por esto que vos a mi non creedes. Mal apresos, mal andantes, bien como esos vos, enantes de mucho tiempo, morredes. Vuestra joya e vuestro bien, todo Troya que vos tien asi ardera a fuego. Griegos ternan muy grand bando, a vos vernan sagudando, Ylion entraran luego. ¡Ay que quexa, que quebranto, que aquexa a mi tanto que non podria mas sin falla! ¡Ay que coita, mal apresa, que m'acoita que me pesa de aquesta negra batalla! ¡Ay que pena e que tanta que me pena, que m'quebranta, faz me loca de despecho! ¡Ay cativos de gentios pues partivos destos brios e dexad aqueste fecho! Gente mala, mala gante, non vos sala ya de mente se quiera la vuestra vida; grande pena vos es presta por Elena, si aquesta guerra non fuere partida. Gente loca, gente dura, e que poca es la cura que de vos mesmos habedes, mas bien se yo ¡malfadados! bien lo veyo por pecados que todos por end morredes. ¡Ay astrosos, non oides! pereçosos, ¿non vos ides por non caer en aquesto? ¡Ay que grand mal pasaredes! ¡Ay que mortal! ¿Non veedes como vos esta tan presto? ¡Ay coraçon quebrantado! ¿por cual razon mal fadado no t'partes por mill logares, si podieses, que este dapño non lo vieses, pues tamaño es e de tantos pesares? ¡Troya rica e nombrada, ay que chica mal fadada! ¿Que sera la vuestra honra? Vos ardida, despoblada cofondida e arada seredes por grand deshonra. ¿Ay troyanos caballeros, muy loçanos e guerreros! ¡como seredes lorados! ¡Mas ninguno que vos llore! ca solo uno que aqui more non fincara por pecados." Esto dezia la infante e mas queria adelante dezir, mas non la dexaron; fue tomada por sandia, encerrada noche e dia; como a loca la guardaron. Este es su esfuerzo e su bien, este es su castiello fuerte, este es el que los mantien, este los guarda de muerte; este es su amparamiento, este es toda su fiança, este es su acostamiento, este es toda su esperança, este es toda su creencia, su pendon e su señal; este es la su mantenencia, este es su seña cabdal; este su señor e rey es, en cuyo poder son, este es su dios y e su ley, est los g[ui]a e otro non; est es su recobramiento, su escudo e su manto; este es el su ardimiento, mas este es nuestro quebranto. Por este somos vencidos, ellos por el ensalzados, este nos ha cofondidos, este nos ha quebrantados. Por end do tanta gente estaba ayuntada e feria e cortaba tanta tajante espada, do fue tanta loriga fermosa desmanchada ¿como podria ser que non fuese y tajada mucha cabeça d'homne rico e poderoso? Andaba cada uno muy bravo e muy sañoso, de lança e de espada de ferir muy sabroso; era y el cobarde ardit e agucioso. Grande era el torneo, grande era la batalla, muy grandes los alcances, grande el ferir sin falla; quien podia dar ferida nos tardaba en dalla, quien la ha rescebida quexabas' por vengalla. Grande era el bollicio, muy grande ela vuelta; andaban los caballos todos en gran revuelta, reninchando e saltando corrien a rienda suelta, non podia ya tenerlos traba, rienda nin suelta. Todos seien iguales los buenos e mejores, bien ferian los vasallos, bien ferian los señores; matar eran sus vicios e matar sus sabores, los que menos mataban tenianse por peores. Los escudos que eran fermosos e pintados andaban sin blocales, rotos e foracados. Sin brazos caian unos e otros descabezados; de muertos e feridos llenos eran los prados. Morian los señores, lidiando los vasallos; salian, siellas vacias, aparte los caballos; morian muchos dellos andando por tomallos; los que rescebien golpes andaban por vengallos. Mais Hector e Anchiles, cada que se fallaban, abaxaban las lanzas, grandes golpes se daban, rompianse las lorigas, los escudos quebraban, caien de los caballos, mas luego los cobraban; desi de las espadas muy fuerte se ferien, cortaban los almofares e los yelmos rompien, los rayos de la sangre por los pechos corrien pero con tod aquesto matar non se podien; sangrientas han las barbas, sangrientos los cabellos; allegabanse muchos por sabor de veellos, los unos e los otros morien por acorrellos; volviense sus amigos, matabanse sobrellos. Veinlo de la villa las dueñas e doncellas que estaban por las torres muy altas e muy bellas; otrosi las burgesas que estaban y con ellas oien dar las feridas, mas non querian veellas. Lloraban de los ojos gravemiente por ello, cual rompia su cara, cual rompie su cabello, la que habia amigo quexabase por ello, anda los dios rogando por miedo de perdello; grande es el sacrificio que por los templos arde. Que vos yo mucho diga, que vos mucho detarde, duraron en aquesto fasta que fue bien tarde, el muy ardit feriendo e feriendo al cobarde. Los escudos muy fuertes pasando las cochiellas, quebrandose las astas, volando las estiellas, saliendo los caballos aparte con las siellas, tornadas son bermejas las yerbas amariellas. Mas quien quier que hobiese placer o alegria, bien podria quien quisiese entender aquel dia que del hora adelante que esto fue sabido, Troilo el infante muerto fue e perdido; ca el muy mas amaba Breise[da] que si, matabase, e lloraba, desci decie asi: "El mi bien, el mi seso, la mi vida viciosa, todo lo tiene preso la mi señor fermosa; mi placer, mi cuidado en ella lo he puesto; si yo soy esforzado o ardit o apuesto por ella lo soy todo. Cuando en el mundo veo todo m'semeja lodo e nunca al deseo de bien, si non veella; mas non puedo haber placer nin bien sin ella; ca si hoy cuanto haber en el mundo toviese nin cuanta otra nobleza, non creo que perdiese cuidado nin tristeza, si fues de mi partida o fuese alongada la que tien la mi vida toda de si colgada. E yo esto, mesquino, siempre gelo dezia e era adevino de lo que haber habia, ca yo agora seyo en lo que adevinaba; mi muerte ya la veyo, veer non la cuidaba. ¿Quien seria que creyese que Troya la viciosa asi partir quisiese a quien es una cosa? ¡Ay Priamo, mi padre, tan mal que lo feciestes! ¡Ecuba, la mi madre, por mi mal me pariestes! Ca si yo fuese muerto en aquesta batalla, non feciera este tuerto el mi padre sin falla. ¿Quien seria que por ruego de falso enemigo quisiese matar luego su fijo o su amigo? ¿Qui ante non quisiese sofrir grande afruenta si non fues quien hobiese muchos fijos sin cuenta como ha el mi padre, que non da por mi nada? ¡Mas bien se que mi madre morra por mi, cuitada, cuando a mi muerto viere! E cerca es mi muerte, pues que haber non podiere Breiseda mi conhuerte. Lorando con enojos seran muertos o ciegos ambos estos mis ojos pues fuere para griegos mi señor, mi deesa, ¡e vaya muy bien dicha ca de tal rey promesa nunca sera desdicha! e de mi non se quexe, por mi nos'desconhuerte, ca maguer m'ella dexe no m'dexara la muerte. Pero, mesquino, toco se me iria con ella; mas en esto so loco si por una doncella que echan de la tierra, maguer que la cobrase, feziese tan gran yerra que traidor me tornase; e buen traidor faria si por miedo de muerte, dexas la gente mia en tal guerra tan fuerte; derian que dexara cercados mis amigos e con miedo m'pasara a los mis enemigos. Por end val mas agora que yo mesmo me mate por vuestro amor, señora, e nada al non cate. Mas temo que despecho me hobiesedes sin falla, si faciendo buen fecho en aquesta batalla, muerte prender podiese; e que por mi m'matase, temo quien lo oyese por muy vil me contase". Troilo en aquesto yacuanto asosegaba; muy alegre e muy presto e muy sabroso estaba, atanto que saliese el plazo e se acabasen las treguas, ques'metiese en logar do l'matasen los griegos, e feciese el en ellos tal fecho que, en cuanto veviese Breiseda, fuese end retrecho. E alli fue el cuidado, alli fue la coita fuerte, alli tovo ella guisado de veer cerca su muerte. Alli fue la grand flaqueza de coraçon e la saña, alli fue la grand tristeza, nunca homne vio tan maña. De coraçon sospiraba, de las manos se ferie, muy gravemente loraba toda la color perdie, e dezia: "¡ay, que ventura, mi mesquina, mal andante atan fuerte e tan dura! ¿Por que non mori yo ante que aquesto allegase nin que me en aquesto viese? ¿Quien fue nunca que cuidase que yo el mi señor perdiese, nin que asi fuese echada del lugar do fui nacida? ¡Por dios, desaventurada, por mi mal fue la mi vida! Ca nunca yo en tal manera cuide ir a la albergada; ca una vil soldadera seria asaz deshonrada de ir asi vevir en hueste, como ire yo, mesquina. Mas ya quequier que nos cueste convien nos de ir aina, pues lo el rey por bien tiene, non hay hi al de fazer; Mais, ¡ay dios!, ¿por que me viene este tan grand desplazer? ca yo rey nin duc nin conde nin otra caballeria non conosco alla, donde pueda haber alegria. ¡Alegria! diz, cativa, ¡por dios!, al me esta guisado ca, bien sey yo, en cuanto viva lloro e coita e cuidado de mi non se partiran; e lorando los mis ojos nunca jamas reiran ¡tantos seran los enojos e el mal de cada parte que habre siempre conmigo! mas mal faz quien nos parte, ¡ay Troilo, ay amigo! E Troilo, cual fiança d'ambos he en vos metida, señor, la mi esperança toda es asi perdida. Nunca en el mundo fue cosa que vos tan grand bien quisiese, mas finco end tan perdidosa como si vos nunca viese. Pero en la muerte me atrevo, si m'acorrier todavia. Priamo desamar debo que de su villa me envia; e desamolo sin falla, ca no m'debia el quexar d'ir a huest nin a batalla e mi amigo dexar. Mais pues asi es, la muerte se duela desta cativa e la guarde que, en tan fuerte coita, fasta cras non viva; ca pues yo tal pesar veo, tal daño e tal quebranto, morir codicio, deseo, non quiero otra cosa tanto." Esto dezia e lloraba e prendedero nin toca en su tiesta non dexaba, daba voces como loca; e rompie los sus cabellos, ante si los allegando, fazia grand llanto sobrellos a Troilo ementando. Mas aquel hora ques vieron el infante y la fermosa sol fablar non se podieron nin decir ninguna cosa. E echaronse abraçados en un lecho que y estaba; estando y acostados, cada uno asi lloraba que sol decir non podrie la grand coita e el cuidado e el pesar que habia de vevir desamparado. Del rey Priamo habien ambos muy grandes despechos, las lagrimas lles corrien muy espesas por los pechos. Uno a otro conhortaba, las lagrimas le tercia, el conhortado lloraba e el conhortador emia Breiseda, que habie consigo muy gran coita porque se iba, dezia: "Troilo amigo, ¿asi perdio esta cativa el servicio que ha fecho a señor tan grand sazon? En vos yo rebtar derecho fago e muy gran razon, ca bien se que, si pesase mucho a vos de la mi ida, non cuido que me echase Priamo atan escarnida nin yo non iria morar a logar o en cuanto viva non fare si non lorar mi trista vida cativa". Troilo, cuando esto decia, el corazon le quebraba, toda la color perdia grandes palmadas se daba en la fruente e en la cara, toda la sangre l'foie, tal como muerto se para, desi a pieza recodie e decia: "la señor mia, en fuert punto fui nacido, pues yo morir todavia e non fuer de vos creido. Mas, señor ¿como creredes que yo quisiese la muerte del rey Priamo? Sabedes que es tan firme e tan fuerte siempre en la su postura, quier ponga derecho o tuerto; que por saber por ventura que verie a Hector muerto non desderia una vegada; pues menos por mi, sin falla. Por mi mal, señor, fue dada esta tregua en la batalla, e por mal de mi pasaron los griegos el mar aquende, señor, pues que recabdaron de pasar a vos allende, e por mal el vuestro padre, que vos dexo aca doncella, cuando morio vuestra madre non morio e fincase ella, ca el a Troya non dexara nin fuera por traidor dado nin na mi non me matara como m'mato mal pecado. ¡Mal pecado, diz, mesquino, diz locura e diz tuerto! ca pues me tanto mal vino cierto es que yo soy muerto". Troilo, esto deciendo, muy gravemiente loraba las lagrimas le terciendo Breiseda, mas le pesaba del, ques quexaba tan fuerte, que della, que se veie atan cerca de la muerte, que mas cerca non podie. ¿Que queredes que vos diga?, asi estaban quexados que amigo con amiga nunca vistes tan cuitados; e non era maravilla, ca el plaço lo fazie en que se iria de la villa Breiseda, e fincarie Troilo desamparado e non bien seguro della: nin seria del ¡mal pecado! bien segura la doncella. Aquella noche, maguera, en que ellos asi estodieron, que les fue la postremera que ambos en uno tovieron jamas en toda su vida, besaban e abraçaban muy fuerte por espedida, maguer que nunca quedaban de llorar, ambos pensando en el plazo que venie, catando el alba cuando vernie e los partirie. Aquella noche a su grado por siempre les durarie; mill razones han fablado por veer como podrien por cual guisa o por cual arte por ellos seer desfecho por engenio o por arte aquel tan esquivo fecho. Pensaban de la doncella esconderse si podrie, o irse Troilo con ella; traicion decie que serie: si el a griegos fuyese, dar lo ian por alevoso; e si ella se escondiese, saldria el rey por mintroso. ¡Dios, que fuerte que pecaron, dios que grande mal fezieron cuantos les esto guisaron e los en esto metieron! ¡Ay dios, nunca placer vean, mas vivan desamparados non hayan lo que desean; cuanto dos enamorados asi s'parten tan ambidos! Mucho fueron y villanos, por end fueron y destroidos todos griegos e troyanos, ca d'aquel hora adelante por esta coita tan maña fue Troilo el infante cogiendo tan brava saña contra griegos e tan fuerte, que el mesmo, por sus manos vengandose, dio la muerte mas d'a mill griegos loçanos. E pues que vos mucho diga, en aquel vizio lorando estido con la su amiga el infante muy cuitado besando la noche toda. Mas vieno claro el dia que partio aquella boda, partio aquella alegria. E alli do la levaba ibanse entrambos catando uno a otro non fablaba, atan fuerte iban lorando. Cuando al facer non podien, atan fuerte se abrazaban que por poco non caien de las bestias en que andaban; e sin falla si cayeran mill veces, si los hermanos del infant non los tovieran trabandolos con las manos e teniendoles muy fuerte. Mas non habian y consejo, todos se piden la muerte con el grand duelo sobejo que habien porque los vien ir reteniendo las riendas; a Priamo maldecien e maldecien las tiendas en que los griegos moraban. E maldecian la carrera en que ellos asi andaban porque tan pequeña era. Troilo mucho dezie: "non dura cuatro pasadas", mas Breiseda bien querie que duras cient mill jornadas. Oras piensa el infante de retener la doncella que non vaya adelante, oras de se ir con ella; oras lora, oras dize mal a si porque nascio, oras ventura maldize porque le esto acaescio; oras maldize el fado, cuanto los dios le fezieron, oras a si mal fadado, oras cuantos lo ordieron; oras maldecia a su padre que lo asi ha cofondido, ora dice: "por dios, madre, vos habedes me perdido". Una pieza iba pensando saliendo de su sentido cuando ellos iban catando del caballo era caido. Los sus hermanos loraban con grand coita que habien; a cabalgar lo ayudaban, conhortar non lo podien. Desque en el caballo era e yacuanto acordaba, cataba de la primera a Breiseda, e loraba; e dezia: "por dios, hermanos ¿ha cosa que me escusase si yo dexase troyanos e a griegos me tornase?" E cuanto ellos le dezien que serie traidor en ello el corazon le partien, duelo habriades de veello. Ca decia: "¡ay mal apreso! ¿e por que yo non seria se quier d'algun griego preso? ca, maguer preso, veria alguna vez mi señora, e algund bien me faria, lo que non faria agora!" E cuando el esto decia, muy cuitada la doncella, toda salia de su seso, apenas podien tenella los tres infantes en peso, con coita de derribarse del palafren en que iba; grado habie de matarse, si podiese, la cativa. Amenudo sospiraba e la rienda amenudo la tenie, desi loraba; todo el seso ha perdudo. Amenudo entristecie e tornabase amariella, amenudo se dezie mal fadada e mesiella; amenudo iba catando a Troilo, el infante, amenudo se llamando cuitada e mal andante; amenudo se torzie las manos con la gran coita, amenudo maldezie amor que la asi acoita; amenudo parescie que tenia el lorar presto, much amenudo dezie contra Troilo aquesto; "Por mi mal vos fizo dios, ¡ay Troilo!, tan apuesto; [por mi mal fue cuanto en vos de nobles mañas ha puesto;] por mi mal tan enseñado e tan ardit vos ha fecho, tan de plez, tan razonado, por mi mal todo ha fecho; por mi mal tan corajoso, tan lidiador en batalla, por mi mal atan fermoso, por mi mal todo sin falla. Por mi mal es cuanto bien don Troilo vos habedes, en si espentado lo tien este corazon que veedes; por end morra mal andante!" Pues sabe que asi venieron Breiseda e el infante, fasta que se despartieron. El doncel tomo el caballo sin refierta e sin contienda a guis de leal vasallo, fues luego para la tienda. E desque fue alla llegado, nos' paro mais a razon, mas descendio muy privado e entro en el tendejon, que habia todo el tendal e la cuenca e la pella d'oro fino ca non d'al, e un aguila sobrella otrosi d'oro seie muy grande e sin mesura, como escarboncla lucie en la noche muy escura. El doncel desque fue entrado e vio estar a la doncella, como era demostrado los hinojos finco antella. E dixol: "la señor mia, saluda vos Diomedes, e por amor vos envia este caballo que veedes. E Diomedes, señora, sin falla es vuestro vasallo, e creed que aun agora lo gaano el caballo de un caballero que andaba entre la caballeria, de vos, señora, loando ante todos tod el dia; Troilo era, señora, el que vos bien conoscedes; por end lo derribo agora el mi señor Diomedes. E por vuestro amor bien se yo, Briseida, e non vos miento, fizo el un tal torneyo que morieron mas de ciento. E mandom' que vos dexiese, señora, de tod en todo que el cuerpo e quanto hobiese siempre vuestro serie todo. E dixom' que vos rogase, señora, si vos pesaba, que non se vos enojase del que mucho vos amaba." Briseida esta razon oyo, e mucho le pesaba; e salio del tendejon e el caballo tomaba por una grand e fermosa sortija muy bien obrada de una piedra preciosa en oro engastonada, e era cabo de rienda del caballo muy ligero, e metiolo en la tienda; desi dixo al escudero: "Amigo, cabalga luego e ve, di a tu señor que me non plaz deste juego ca me muestra mal amor. E si don Troilo faz lo que Diomedes diz, otorgolo, e todo m' plaz, ca mas que el diz yo mas fiz. Mas si tan grand bien me quiere como muestra tu señor, mal fara si mas fiziere pesares e desamor a los que sabe que son de parte de los de Troya, ca alli es mi coraçon, mi plazer e la mi joya; e si se el mostrar quisiere por verdadero mi amigo, ayude cuanto pudiere por mi amor a su enemigo; el su cuerpo e las manos vasallos e cuanto hobiere meta en ayudar troyanos e su ayuda les cumpliere. E bien se, sol que ho haya mandadero quel mientra las mueve vos traya, aun que oy dire al, ante deste mes salido; ca Troilo el infante non fue en tal punto nascido que enasi finque mal andante; e demas non es derecho que señor tan esforçado nin por prenda nin por pecho debe asi fincar prendado; mas, doncel, vos lo veredes que de lança o de espada cara l'sera a Diomedes aquesta prenda tomada. E si me el ama yacuanto, no he por que l'desamar; mas non es el mi amor tanto porque el se deba alegrar." Mas como quier que hobiesen algunos grand alegria e jugasen e riesen, Diomedes noche e dia siempre cuitado andaba; nin jugaba nin reie e folgura non fallaba ca grand amor lo seguie: nunca l'dexaba dormir, nunca l'dexaba folgar, amor le fazia morir non l'dexaba sosegar. Amenudo sospiraba, amenudo era irado, amenudo le pesaba, amenudo era pagado, amenudo se ensañaba, amenudo se reia, amenudo se alegraba, amenudo entristecia. Tan grande era el amor que amenudo mudaba Diomedes la color e amariello se paraba; desi una calentura le tomaba al coraçon tan grand e tan sin mesura que l'era muerte e al non; e dolienle las quexadas, ca muchas veces aviene que estas tales cabalgadas amor, contra los que tiene en su poder encerrados, faz: e aquestas penas tales sufren los enamorados. [Ca non ha dias cabales] nin folgara, si quisiere, nin podra haber sabor el que amor preso toviere: tal es la cuita de amor. E pues en este cuidado de amor tan grande que vedes esta preso e encerrado el cuitado Diomedes, por Brezaida la fermosa, que mas que asi amaba; mas bien sabed una cosa que nunca jamas cuidaba alcançar el su amor, e por ende noche e dia vive en tal pena e dolor que nunca habie alegria. E cuando habie bien pensado, non fallaba otra guarida, si su amor le fues negado, sinon el perder la vida. E iba con grand amor a fablar e a estar con ella, ca todo el su sabor e su bien era veella; e sospiraba amenudo; mas, sesuda la doncella, entendia bien que perdudo andaba con amor d'ella, e por end l'era mas fiera e mas brava e desdeñosa; ca, amigos, tal manera ha toda mujer fermosa: que desque sopier, [creades], que muy grand bien la queredes e que al non cobdiciades e por ella ensandescedes, alli vos desdeñara, alli vos sera mas fuerte, alli vos despreciara menazar vos ha de muerte; alli con el su engaño, alli con las sus maldades vos buscara un tal daño porque el cuerpo perdades e por muy caro compredes cualquier bien que entendiere que d'ella haber debedes si vos lo fazer quisiere; siempre lo avieso faze e tal costumbre ha presa que con el mal siempre l'plaze e con el bien siempre l'pesa; siempre tien amor a quien la desama e la desdeña; a aquel que la quier grand bien siempre desamor le enseña. Mas soy muy maravillado del homne que siempre ama e siempre anda cuitado por muger que lo desama; asi vencer d'ella [dexa] su coraçon el cuitado, el se mata, el se quexa por quien non le ha ende grado; esta señora llamando a quien oir non le quiere, mill donas le esta dando maguer las otras hobiere e de aquesta guisa ciega e non vee el cativo que llora, ruega e priega a quien non le quier ver vivo. Mas ¿que nos maravillamos? ca esto amor lo faze; e nos por bien lo tengamos pues que lo el quiere e le plaze. E bien asi contescie a Diomedes que amaba a Brezaida que morie [por Troilo... "································· en guarda lo tomare e, señora, bien veredes como lo yo guardare; ca non cuido que homne sea en el mundo que l'tolliese; ante yo mi muerte vea que nunca de mi partiese. Mas por dios, la mi señora, mi bien e el mi deseo, mi lunbre e vida, agora entiendo yo e bien veo que fiz fasta aqui servicio en tal lugar cual debia; qu'el pesar [tornase] en vicio, e la cuita en alegria me sera toda tornada, pues que en don rescebi algo de señor tan enseñada de señor tan fija d'algo. Señor, soy vuestro cativo, e vos presto me tenedes, por vos muero e por vos vivo fazed, pues, lo que queredes." La doncella cuando vio como por ella murie, fue alegre e de grand brio; e en un brial que vestie, que era de ciclaton, tajo una manga muy bella e diogela por pendon que truxies por amor della. Alli fue el alegria tan esquiva e tan fiera que por pocas aquel dia Diomedes y muriera; e asi se falso el amor de Troilos el infante; Diomedes por señor finco e por bien andante; mas pues fue conprado [asaz] muy cara mente sin falla. Agora oid e escuchad de la octava batalla. "¡Ay mi fijo, ay mi señor, ay mi bien, ay mi amor, ay mi lumbre, ay mi amigo!, bien vos juro, bien vos digo que pues que vos non creedes, mi fijo, ya vos fazedes mi enemigo mortal, mi traidor, otro tal de aquesta vuestra mogier que vos tamaño bien quier, e traidor del vuestro padre, pues que a el ni a vuestra madre desto creer non queredes. ¡Ay, fijo, que mal fazedes! E, fijo, en la su fazienda nunca faz bien nin emienda quien a su amigo non quiere creer de lo que l'dexiere. E pues, fijo, habe duelo de mi mesquina que suelo siempre fazer el tu ruego, quier en vera quier en juego. E si, fijo, a mi desamas, duelte de tus fijos que amas e debes amar sin falla, por end dexa esta batalla. Prend consejo de tu madre, e habe duelo de tu padre, que es viejo e en cuidado, e morrie por ti cuitado; e duelte de tus hermanos e de todos los troyanos que morran, si tu murieres. ¡Mal faras, si al fe[cieres!]" Cuando ella esto decia, bien creed que non habia ninguno que la oyese que a llorar non se prisiese; otrosi quien viese a Elena e quien viese a Policena e la coita que habien guisando cuanto podien en como Hector fincase e la batalla dexase. Mas por cuanto ellas fizieron detener non lo podieron, ante l'fue creciendo saña tan esquiva e tan maña que non sabie que feciese nin de cual guisa saliese; mas su mogier desamaba e muy fuert la menazaba. Andromaca, cuando vio la grand saña e grand brio que Hector tomado habia e la lid non dexaria, de ambas sus manos ferie, muy mal su rostro rompie, de sus cabellos tiraba e muy grand cuita se daba e muy grand duelo fazia con grand rabia que habia e andaba como loca descabeñada, sin toca; e fue con grande dolor por su fijo el menor: en los braços lo tomaba e al palacio se tornaba, grandes apellidos dando, plañendo fuert e llorando. Mas cuando ella llegaba, Hector a grand priesa estaba las brafoneras calzando. Ella muy cuitada, cuando vio que Hector asi yerra, echose ante el en tierra; decie llorando: "Hector, mi amigo e mi señor, ¡habed duelo d'este infante que vedes aqui delante que dexas tan pequeñuelo, pues de ti non habes duelo! Por escarnio non lo tengas [lo que te digo, e non vengas a muerte, a tu fijo] vivo [venga a seer en cativo] de griegos; e nos faremos. Por tu culpa nos perdremos. Pues ¿por que eres tan fuerte en ir rescebir la muerte? Ca si a mi non creyeres e a la hueste salieres, cree que muerte tomaras e tu fijo dexaras huerfano o muerto o preso. ¡Lobo rabioso sin seso!, ¿por que ora, por que ende, algund duelo non te prende? ¡Ay Hector!, ¿e que habedes que asi morir queredes? vos debiades quexar, ¡ay mi señor!, por dexar a mi e a vuestro padre e a hermanos e a madre, a fijos e a parientes. Por dios, señor, meted mientes en guardar la vuestra vida; si non, traesla perdida. ¡Mi mesquina!, ¡que ventura mala, que fuerte, que dura!" Andromaca esto dizie; mas vio que non metie Hector en tod esto mientes, e dexo s'caer de dientes, en tierra amortecida e fue maltrecha e ferida en el rostro e en la cara; tal como muerta se para. Mas su cuñada Elena que estaba en grand pena, faciendo duelo e llanto por aquel mesmo quebranto, por los braços la tomaba, de tierra la levantaba. De fincar por el su ruego, ante mando sacar luego su caballo armado fuera, si quier viva, si quier muera; ca el esta vez sin falla ir quiere a la batalla. Mas su mogier que veie que Hector cabalgar querie, salio fuera muy corriendo, muy grandes voces metiendo, e corriendo e lorando e sus cabellos tirando; e una voz dolorida dio tan grand que fue ferida muy lexos, por que hobieron duelo cuantos la oyeron. E asi fue su carrera para do Priamo era; tal como muerta se para, catandolo de la cara; desque estudo asi un poco, dixo'l: "Rey, tu eres loco e sin seso ¿ay mal fadado! que non has de ti cuidado. Sepas bien, sin toda falla, que si va a la batalla Hector, que lo has perdido, yo lo he muy bien sabido ca el hoy muerto sera nunca jamas lo vera amigo que haya vivo. ¿Que sera de ti, cativo?, yo lo se por amostranza que asi sera, sin dubdanza: ca los dios me lo mostraron e ellos lo desafiaron; e su desafiamiento por mi mesma, non te miento, a decir gelo embiaron. E mill veces le rogaron su madre e Policena e su cuñada Elena que fincase esta vegada, mas non faz por ellas nada; e yo, con coita e con duelo, su fijo el pequeñuelo le traxe alli do el estaba: el muy poco que el daba, mas cabalga e quier se ir, e yo vin telo a decir. Helo, o s'va para el torneo; y morra, yo bien lo creo. ¡Cabalga, cosa mesquina, ve tornallo ende aina!" Dixo esto la cuitada, a sus pies se es echada. |
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.............................................................. raçonose con ella, como si fuese vivo: «Bueno pora las armas, mejor pora ante Jesuchristo; consejador de pecadores e dar... tanto... da... el cuerpo priso martirio por que le... Mas quien aconseyara este viejo mesquino, que finca en grant cuita con moros en periglo?» Aqui clamo sus escuderos Carlos el enperante: «Sacat al arcebispo desta mortaldade! Levemosle a su tierra a Flanderes la ciudade!» El enperador andaba catando por la mortaldade; vido en la plaça Oliveros o yaze el escudo crebantado por medio del braçale; non vio sano en ell cuanto un dinero cabe; tornado a orient como lo puso Roldane. El buen enperador mando la cabeza alçare que le linpiasen la cara del polvo e de la sangre. Como si fuese vivo començolo de preguntare: «Digadesme, don Oliveros, caballero naturale, do dexastes a Roldan?, digadesme la verdade. Cuando vos fiz conpañeros diestesme tal homenaje por que nunca en vuestra vida non fuesedes partidos maes. Dizimelo, don Oliveros, do lo ire buscare? Yo demandaba por don Roldan, a la priesa tan grande. Ya mi sobrino!, dont vos ire buscare?» Vio un colpe que fizo don Roldane: «Esto fizo con cueyta con grant dolor que habiae.» Estonz alço los ojos, cato cabo adelante vido a don Roldan acostado a un pilare, como se acosto a la ora de finare. El rey cuando lo vido, oit lo que faze: arriba alço las manos por las barbas tirare, por las barbas floridas bermeja sallia la sangre; esa ora el buen rey oit lo que dirade, diz: « Muerto es mio sobrino, el buen de don Roldane! Aqui veo atal cosa que nunca vi tan grande; Yo era pora morir e vos pora escapare. Tanto buen amigo vos me soliades ganare; por vuestra amor arriba muchos me solian amare; pues vos sodes muerto, sobrino, buscar me han todo male. Asaz veo una cosa que se que es verdade: que la vuestra alma bien se que es en buen logare; mas atal viejo mesquino, agora que farade? Hoy he perdido esfuerço con que solia ganare. Ay, mi sobrino, non me queredes fablare! Non vos veo colpe nin lanzada por que hobieses male, por esso non vos creo que muerto sodes, don Roldane. Dexamos vos a zaga, donde prisiestes male, las mesnadas e los pares ambos van allae con vos, e amigo, por amor de vos guardare! Sobrino, por esso non me queredes fablare? Pueds sodes muerto, Francia poco vale. Mio sobrino, ante que finasedes era yo pora morir maes. Atal viejo mesquino, qui lo conseyarade? Cuando fui mancebo de la primera edade, quis andar ganar precio de Francia, de mi tierra natural; fuime a Toledo a servir al rey Galafre que ganase a Durandarte large; ganela de moros cuando mate a Braymante, dila a vos, sobrino, con tal homenaje que con vuestras manos non la diesedes a nadi; saquela de moros, vos tornastesla allae. Dios vos perdone, que non podiestes maes! Con vuestra rencura el coraçon me quiere crebare. Sallime de Francia a tierras estrañas morare por conquerir Provencia e demandar linaje; acabe a Galiana, a la muger leale. Naçiestes, mi sobrino; ha .XVII. años de edade, fizvos caballero a un precio tan grande. Metim al camino, pase ata la mare, pase Jerusalem, fasta la fuent Jordane; corriemos las tierras della e della parte. Con vos conquis Truquia e Roma apriessa daba. Con vuestro esfuerço arriba entramos en España, matastes los moros e las tierras ganabas, adobe los caminos del apostol Santiague; non conquis a Çaragoça, ont me ferio tal lançada. Con tal duelo esto, sobrino, agora non fues vivo! Agora ploguies al Criador, a mi señor Jesuchristo que finase en este logar, que me levase contigo! D'aquestos muertos que aqui tengo conmigo dizirme hias las nuevas, cada uno como fizo.» El rey cuando esto dixo, cayo esmortecido. Dexemos al rey Carlos fablemos de ale digamos del duc Aymon, padre de don Rinalte. Vido yazer su fijo entre las mortaldades; Despeños' del caballo, tan grant duelo que faze, alçoli la cabeça, odredes lo que dirade: « Fijo, vuestras mañas, qui las podria contare? que cuerpo tan caboso homen non vio otro tale. Vos fuerades pora vivir, e yo pora morir maes! Mas atal viejo mesquino sienpre habra male. Por que mas me conuerto porque perdoneste a Roldane. Finastes sobre moros, vuestra alma es en buen logare! Qui levara los mandados a vuestra madre a las tierras de Montalbane?» El duc faziendo su duelo muit grande, veniali el mandado que yazia esmortecido el enperante. Mando sacar el fijo de entre las mortaldades. Venia el duc Aymon, e ese duc de Bretaña el caballero Belart, el fi de Terri d'Ardeña; vidieron al rey esmortecido estaba, prenden agua fria, al rey con ella daban. .............................................................. |
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·······················mesura vive bien sin rancura; diz buenas palabras, mas non sabe jogar las tabras nin despende su haber en folia nin en mal sen.» Elena la cato de su palabra la sonsaño, gravemientre le respondio agora oid como fabro: «Calla, Maria, por que dizes tal follia? esa palabra que fabreste al mio amigo denosteste, mas se lo bien catas e por derecho lo asmas non eras tu pora conmigo nin el tu amigo pora con el mio; somos hermanas e fijas de algo, mais yo amo el mais alto, ca es caballero armado, de sus armas esforçado; el mio es defensor, el tuyo es orador: quel mio defende tierras e sufre batallas e guerras, ca el tuyo yanta e yaz e siempre esta en paz.» Maria, atan por arte, respuso de la otra parte «Ve, loca, trastornada, ca non sabes nada! dizes que yanta e yaz por que esta en paz! ca el vive bien honrado e sin todo cuidado; ha comer e beber e en buenos lechos yazer; ha vestir e calçar e bestias en que cabalgar, vasallas e vasallos, mulas e caballos; ha dineros e paños e otros haberes tantos. De las armas non ha curar e otrosi de lidiar, ca mas val seso e mesura que siempre andar en locura, como el tu caballeron que ha vidas de garçon. Cuando al palacio va sabemos vida que le dan: el pan a racion, el vino sin sazon; sorrie mucho e come poco, va cantando como loco; como tray poco vestido, siempre ha fambre e frio. Come mal e yaze mal de noche en su hostal, ca quien anda en casa ajena nunca sal de pena. Mientre el esta alla, lazerades vos aca; parades mientes cuando verna e catadesle las manos que adura, e senon tray nada, luego es fria la posada.» Elena con ira luego dixo: «Esto es mentira. En el palacio anda mi amigo, mas non ha fambre nin frio; anda vestido e calçado e bien encabalgado; acompañanlo caballeros e sirvenlo escuderos; danle grandes soldadas e abasta a las companas. Cuando al palacio vien apuesto e muy bien, con armas e con caballos e con escuderos e con vasallos, siempre trae açores e con falcones de los mejores; cuando vien riberando e las aves matando, butores e abtardas e otras aves tantas; cuando del palacio llega, Dios, que bien semeja! Açores gritanto, caballos reninchando, aegre vien e cantando, palabras de cortes fabrando. A mi tien honrada, vestida e calçada; visteme de cendal e de al que mas val. Creasme de cierto, que mas val un beso de infançon que cinco de abadon, como el tu barbirrapado que siempre anda en su capa encerrado, que la cabeça e la barba e el pescueço non semeja senon escueso. Mas el cuidado mayor que ha aquel tu señor de su salterio rezar, e sus molaziellos enseñar; la batalla faz con sus manos cuando bautiza sus afijados; comer e gastar e dormir e folgar, fijas de homnes bonos ennartar, casadas e por casar. Non val nenguna ren quien non sabe de mal e de bien: que el mio sabe d ello e d ello e val mas por ello». Maria tan irada, respuso esa vegada: «Elena, calla, por que dizes tal palabra? ca el tu amigo siempre trae acores a pos el mio non val un mal figo. Cuando el es en palacio non es en tal espacio, oras tien algo, oras tien nada, que aina falla ela soldada. Cuando non tien que gastar, tornase luego a jogar; e joga dos vezes o tres, que nunca gana una vez; cuando torna a perder, aina sal el su haber: joga el caballo e el rocin e elas armas otrosin, el manton, el tabardo e el vestido e el calçado; finca en avol guisa, en pañicos e en camisa. Cuando non tien que jogar nin al ha que tornar, vay ela siella empeñar a los francos de la cal; el freno e el albardon dalo al su rapagon, que lo vaya vender e empeñar pora comer; se que hay horas que alla van las esporas; a pie vien muchas vegadas, desnudo e sin calcas, e se quier a su amiga nin conseja nin la abriga; ca homne con rancura fria es la posada, que asi faz do non han vino, nin trigo, nin farina, nin tocino, e haberedes por elo empeñar el manton e el brial. Otro dia asi se mucho dura, cada dia sacara sobr el vestido, fasta que sea comido. Cuando comido for, que sera del señor? querra ir a furtar; mas se lo hobieron a tomar, colgarlo han de un palero, en somo de un otero. Ca el mio amigo, bien te lo digo, ha mucho trigo e mucho vino; tien buenos celleros de plata e de dineros; viste lo que quier, se quier manton, se quier piel; non ha fambre nin frio, nin mengua de vestido. En la manana por la hilada vieste su capa encerrada e empenada en corderines, e vase a sus matines; diz matines e misa e sierve bien su eglisa, e gana diezmos e primencias sin pecado e sin fallencia; e cuando quier bebe e come, e ha vida de rico homne. e yo que esto digo, a Dios grado e al mio amigo, non he fambre nin frio nin mengua de vestido, nin esto deseosa de ninguna cosa.» Elena, do sedia, cato contra Maria; diz: «Ve, astrosa, e non has hora vergonça? Por que dizes tal maldat a vuelta con torpedat? querrieste alabar se te yo quesiese otorgar ········································· Ca tu non comes con sazon esperando la oblacion; lo que tu has a gastar, ante la eglisa honrada lo ha a ganar; vevides como mesquinos, de alimosna de vuestros vezinos; cuando el abad misa dezia, a su mojer maldezia; en la primera oracion luego le echa la maldecion. Si tu fueres misa escuchar, tras todos te has a estar; ca yo estare en la delantrera e ofrecere en la primera; a mi levaran por el manto, e tu iras tras todas arrastrando; a mi levaran como condesa, a ti diran como monaguesa». Cuando Maria oyo esta razon, pesol de coracon; respondio muy bien: «Todo esto non te prista ren; a nos que nos val por ambas nos denostar? Ca yo bien se asaz el tu amigo lo que faz: se el va en fonsado, non es de su grado; se va combater, non es de su querer; non puede refuir cuando lo va otro ferir; lazerar lo ha y, se non tornar sobre si, se bien lidia de sus manos una vez en treinta años. Se una vez vien descudado e vien aparejado, s... vedes v... endurades mas de tres. Muchas vegadas queredes comer, que non podedes aver. Ca bien te lo juro por la mi camisa que siempre esto de buena guisa; se bien yanto e mejor ceno, que nunca lazdro nin peno, ca ora he grand vicio e vivo en grand delicio; ca bien ha mio señor que de la eglisa que de su labor, que siempre tien riqueza e bondat e honor. Cuando el misa dize, bien se que a mi non maldize; ca quien vos amar en su coraçon non vos maldizera en nulla saçon. Ca si por vero lo sopiesen e en escripto lo liesen, que asi se perdia la mojer quel clerigo toviese, non faria otro abad senon el que toviese castidat; ca non debe clerigo ser el que alma ajena faz perder. Mas otra honra mejor ha el mio señor: se fueren reis o condes o otros ricos homnes o dueñas de linaje o caballeros de paraje, luego le van obedescer e vanle ofrecer; bien se tiene por villano quien le non besa la mano. Villania fablar es asi me denostar; se a mi dizen monaguesa, a ti diran cotaifesa. Mas se tu hobieses buen sen bien te debias conoscer; ca do ha seso de prior, conoscese en lo mejor. Mas tu non has amor por mi nin yo otrosi por ti. Vayamos ambas a la corte de un rey que yo de mejor non sey: este rey e emperador nunca julga senon de amor. Aquel es el rey Oriol, señor de buen valor; non ha en todo el mundo corte mas alegre nin de mejor conhorte; corte es de muy grand alegria e de plazer e de jogreria; homne non faz otro labor senon cantar siempre de amor; cantar e deportar e viesos nuevos contrubar; tanto ha entre ellos conhorte, que non han pavor de morte. El ruiseñor, que es buen jogral, aquella corte fue morar; don açor e don gavilan en aquella corte estan don cerrenicalo e don falcon, don ... imo e don pavon, el gayo e la gaya, que son jograles de alfaya, el tordo e el lengulado e don palombo torcado e el estornino e la calandra, que siempre de amor cantan, el pelisco e la sirguera, que de todos los buenos eran s... tas...» ··············································· «e mesura que fuerça con locura. Tornate mi vasalla, luego sin toda falla, e besame la mano tres vezes en el año.» Elena dixo: «Yo me quiero tener mi razon primero. Mas se lo el julgar, e por derecho lo fallar, que mas val el tu barbirrapado quel mio caballero honrado, tener me hey por caida, sere tu vasalla conoscida. Mas se lo el julgar mejor, como rey e como señor, tu seras mi vasalla, hoy plazme sin falla». Ambas se avenieron, al camino se metieron, la ... «salvet el Criador e vos de el su amor. Dueñas somos de otras tierras que venimos a estas sierras, a vos, señor, demandar por un juizio estremar; señor, por aquel que vos fizo, departid este juizio!» Esa hora dixo el rey: «Yo vos lo departirey.» Elena de primero tovo la voz del caballero: «Señor, cudado si fuer de morte, alli ha el abad grand conhorte; luego lo va vesitar, con su calze comulgar. Faz la casa delibrar, mandalo manefestar, e valo consejar que le de su haber pora misas cantar. Ca diz que non ha tan buen oficio como de sacrificio, de salterios rezar e de misas cantar. Non manda dar a les portes nin a hospitales de los pobres; tal cosa nunca vi, todo lo quier para si. Mas se lo ve quexar pora del siegro pasar, veredes ir pora la casa cruz e agua sagrada, e los molazinos rezando, requien eternan cantando, los otros por las campanas tirando, los unos a repicar e los otros a encordar. Mas estas bondades han todos los abades: len bien sus glosas e cantan quirios e prosas, crismar e bautizar e homnes muertos soterrar. Mas esto han los mesquinos, sienpre sospiran por muerte de sus vezinos; mucho les plaz cuando hay muchas viudas o viudos por levaren muchas obradas e muchos bodigos. Bien cura su panza que lo non fierga la lança. Ca el mio señor caballero es de grand valor, non vi nunca otro mejor que mas faga por mi amor. Por a mi fazer plazer, de veluntad se va combater; non quier su escudo vedar a ningund homne, se quier con el justar. He castiellos do yaz, e muchas cibdades otro tal; gaña muchos haberes por su barragania e por su caballeria, gana mulas e caballos e otros haberes tantos, oro e plata e escarlata de que soy preciada... |
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A los que adoran en la Vera Cruz, salud e gracia de la vera luz, que envio sin arte el maestre d Acre a Iherusalem. Bien querria mas convusco plañir, llorar noches e dias, gemir e non dormir, que contarvos prosas de nuevas llorosas de Iherusalem. Creo que pecado me seria callar; lloros e sospiros non me dan vagar de escrebir el planto en el Concilio Santo de Iherusalem. De Iherusalem vos querria contar, del Sepulcro Santo que es allende el mar: moros lo cercaron e los derribaron a Iherusalem. Estos moros perros a la Casa Santa siete años e medio la tienen cercada; no dubdan morir por la conquerir a Iherusalem. Fazen ayuntamiento los de Babilonia con los africanos para los de Etiopia, paran los coraminos, tartaros e miros por Iherusalem. Grandes afincanças ponen con sus lanças por ir a cristianos commo a perdonanças. Llena por encima vence moreria en Iherusalem. Aunque los cristianos non pueden sofrir, han pocas viandas e mucho ferir. Non les viene acorro del su Consistorio en Iherusalem. Ya todos acuerdan con el Patriarca: para el Padre Santo escriben una carta con letras de sangre, que mueren de fambre en Iherusalem. Raros muy amargos moros cuantos son, tienenlo cerrado al altar de Sion. Non dubdan morir por la conquerir a Iherusalem. Leese la carta en el Concilio Santo: papa e cardenales fazian grand llanto, rompen sus vestidos, dan grandes gemidos por Iherusalem. Mandan dar pregones por la cristiandad, alçan sus pendones, llaman Trinidad. «Valed, los cristianos, a vuestros hermanos en Iherusalem!» Non les da buen viaje la sagrada mar: los vientos han contrarios, non les dexa andar. Cuando estan en calma esflaqueceles el alma, en Iherusalem, Hora es venida, por nuestros pecados, de tan negro dia moros esforçados. Llena por encima vence moreria en Iherusalem Pocos son cristianos, menos que ovejas. Muchos son los moros, mas que las estrellas; non dubdan morir por la conquerir a Iherusalem. Cuanta gran batalla fuera en aquel dia! Con los caballeros es la clerezia, por tomar pasion por la defension de Iherusalem, Revenden cristianos muy bien la su sangre: por muerte de uno cient moros van delante. De todo por encima vence moreria en Iherusalem. Sacerdotes e fraires en cadenas presos; tienen a los abades en cepos de maderos. Afan e amargura hanlo por folgura en Iherusalem. Vienen las donzellas que eran delicadas en cadenas presas e muy atormentadas. Afan e quebranto, fazian grande llanto en Iherusalem. Veen los cristianos a sus fijos asar, veen a sus mujeres vivas destetar; vanse por los campos, cortos pies e manos, en Iherusalem. De las vestimentas facian cubiertas; del Sepulcro Santo facian establo; de las cruces santas facian estacas en Iherusalem. Quien este canto non quiere oir, non tiene mientes de a Dios servir nin poner un canto en el Concilio Santo de Iherusalem. |
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Aqui comiença la dança general, en la qual tracta como la Muerte avisa a todas las criaturas que paren mientes en la breviedad de su vida e que della mayor cabdal non sea fecho que ella meresce. E asimesmo les dize e requiere que vean e oyan bien lo que los sabios pedricadores les dizen e amonestan de cada dia, dandoles bueno e sano consejo que pugnien en fazer buenas obras porque hayan complido perdon de sus pecados. E luego siguiente mostrando por espiriencia lo que dize, llama e requiere a todos los estados del mundo que vengan de su buen grado o contra su voluntad. Començando dize ansi: |
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LA MUERTE: Yo so la Muerte cierta a todas criaturas que son y seran en el mundo durante; demando y digo: «O homne, por que curas de vida tan breve en punto pasante? Pues non hay tan fuerte nin rezio gigante que deste mi arco se pueda anparar, conviene que mueras quando lo tirar con esta mi frecha cruel traspasante. Que locura es esta tan magnifiesta, que piensas tu, homne, que el otro morra, e tu quedaras, por ser bien compuesta la tu complision e que durara? Non eres cierto si en punto verna sobre ti a desshora alguna corrupcion de landre o carbonco, o tal inplision porque el tu vil cuerpo se dessatara. O piensas por ser mancebo valiente o niño de dias que a lueñe estare e fasta que liegues a viejo impotente la mi venida me detardare? Avisate bien que yo llegare a ti a deshora, que non he cuydado que tu seas mancebo o viejo cansado, que qual te fallare, tal te levare. La platica muestra seer pura verdat aquesto que digo sin otra fallencia; la sancta escriptura con certenidad da sobre todo su firme sentencia a todos diziendo: «Fazed penitencia, que a morir habedes non sabedes cuando; si non, ved el frayre que esta pedricando, mirad lo que dize de su grand sabiencia». EL PEDRICADOR: Señores honrrados, la sancta escriptura demuestra e dize que todo homne nado gostara la muerte maguer sea dura, ca traxo al mundo un solo bocado; ca papa o rey o obispo sagrado, cardenal o duque e conde excelente, el emperador con toda su gente que son en el mundo morir han forçado. Señores, punad en fazer buenas obras, non vos fiedes en altos estados, que non vos valdran thesoros nin doblas a la Muerte que tiene sus laços parados. Gemid vuestras culpas, dezid los pecados en quanto podades con satisfacion, si queredes haver complido perdon de aquel que perdona los yerros pasados. Fazed lo que digo, non vos detardedes, que ya la Muerte encomiença a ordenar una dança esquiva, de que non podedes por cosa ninguna que sea escapar, a la qual dize que quiere levar a todos nosotros lançando sus redes. Abrid las orejas que agora oiredes de su charambela un triste cantar. LA MUERTE: A la dança mortal venit los nascidos que en el mundo soes de cualquiera estado, el que non quisiere a fuerça e amidos fazerle he venir muy toste parado: pues que ya el frayre vos ha pedricado que todos vayaes a fazer penitencia, el que non quisiere poner diligencia, por mi non puede ser mas esperado. Primeramente llama a su dança a dos donzellas A esta mi dança traxe de presente estas dos donzellas que vedes fermosas. Ellas vinieron de muy malamente oir mis canciones, que son dolorosas, mas no les valdran flores e rosas nin las composturas que poner solian: de mi si pudiesen partirse querrian, mas non puede ser, que son mis esposas. A estas e a todos por las aposturas dare fealdad, la vida partida, e desnudedad por las vestiduras; por siempre jamas muy triste aborrida, e por los palacios dare por medida sepulcros escuros de dentro fedientes, e por los manjares gusanos royentes que coman de dentro su carne podrida. E porque el sancto padre es muy alto señor que en todo el mundo non ay su par, desta mi dança sera guiador, desnude su capa, comience a sotar; non es ya tiempo de perdones dar nin de celebrar en grande aparato, que yo le dare en breve mal rato: dançad, padre sancto, sin mas detardar. EL PADRE SANCTO: Ay de mi, triste, que cosa tan fuerte! Y yo que tractava tan grand perlazia, haver de pasar agora la muerte e non me valer lo que dar solia. Beneficios e honrras e grand señoria, tove en el mundo pensando vevir; pues de ti, Muerte, non puedo fuir, valme Ihesuchristo, e tu Virgen Maria! LA MUERTE: Non vos enojedes, señor padre sancto, de andar en mi dança que tengo ordenada; non vos valdra el bermejo manto, de lo que fezistes habredes soldada. Non vos aprovecha echar la cruzada, proveer de obispados nin dar beneficios: aqui moriredes sin fer mas bollicios. Dançad imperante con cara pagada. EL EMPERADOR: Que cosa es esta que a tan sin pavor me lleva a su dança a fuerça sin grado? Creo que es la Muerte, que non ha dolor de homne que sea grande o cuitado. Non ay ningund rey nin duque esforçado que della me pueda agora defender. Acorredme todos! Mas non puede ser, que yo tengo della todo el seso turbado. LA MUERTE: Emperador muy grande en el mundo potente, Non vos cuitedes, ca non es tiempo tal que librar vos pueda imperio nin gente, oro nin plata, nin otro metal. Aqui perderedes el vuestro cabdal que athesoraste con grand tirania, faciendo batallas de noche e de dia: morid, non curedes, venga el cardenal. EL CARDENAL: Ay, madre de Dios, nunca pense ver tal dança como esta a que me fazen ir! Querria si pudiese la muerte estorcer, non se donde vaya, comienzo a thremer. Siempre trabaje notar y escrevir por dar beneficios a los mis criados, agora mis miembros son todos torvados que pierdo la vista e non puedo oir. LA MUERTE: Reverendo padre, bien vos avise que aqui habriades por fuerça llegar en esta mi dança en que vos fare agora aina un poco sudar. Pensastes el mundo por vos trastornar, por llegar a papa e ser soberano, mas non lo seredes aqueste verano. Vos, rey poderoso, venid a dançar. EL REY: Valia, valia, los mis cavalleros, yo non querria ir a tan baja dança! Llegar vos con los ballesteros, amparadme todos por fuerça de lança! Mas que es aquesto que veo en balança? Acortarse mi vida e perder los sentidos, el cor se me quexa con grandes gemidos. Adios, mis vasallos que muerte me tranza. LA MUERTE: Rey fuerte, tirano, que siempre robastes todo vuestro reyno o fenchistes el arca! De fazer justicia muy poco curastes segunt es notorio por vuestra comarca. Venit para mi, que yo so monarca, que prendere a vos e a otro mas alto, llegad a la dança cortes en un salto. En pos de vos venga luego el patriarca. EL PATRIARCA: Yo nunca pense venir a tal punto nin estar en dança tan sin piedad. Ya me han privado, segunt que barrunto, de beneficios e de dignidad. Oh, homne mezquino que en grand ceguedad andove en el mundo no parando mientes, como la Muerte en sus duros dientes roba a todo homne a qualquier edad! LA MUERTE: Señor patriarca, yo nunca robe en alguna parte cosa que non deba; de matar a todos costumbre lo he, de escapar alguno de mi non se atreva. Esto vos gano vuestra madre Eva por querer gostar fructa devedada. Poned en recabdo vuestra cruz dorada. Sigase con vos el duque antes que mas veva. EL DUQUE: O que malas nuevas son estas sin falla que agora me traen que vaya a tal juego! Yo tenia pensado de fazer batalla, esperame un poco, Muerte, yo te ruego. Si non te detienes, miedo he que luego me prendas o mates: habre de dexar todos mis deleites, ca non puede estar que mi alma escape de aquel duro fuego. LA MUERTE: Duque poderoso, ardit e valiente, non es ya tiempo de dar dilaciones, andad en la dança con buen continente, dexad a los otros vuestras guarniciones. Jamas non podredes cebar los alcones, ordenar las justas nin fazer torneos: aqui habran fin los vuestros deseos. Venid, arçobispo, dexad los sermones. EL ARÇOBISPO: Ay Muerte cruel! Que te meresci o porque me llievas tan arrebatado? Viviendo en deleites nunca te temi, fiando en la vida quede engañado. Mas si yo bien rigera mi arçobispado, de ti non oviera tan fuerte temor, mas siempre del mundo fui amador, bien se que el infierno tengo aparejado. LA MUERTE: Señor arçobispo, pues tan mal registes vuestros subdictos e clerezia, gostad amargura por lo que comistes manjares diversos con grand golosia. Estar non podredes en Sancta Maria con palo romano en pontifical: venit a mi dança pues soes mortal. Pase el condestable por otra tal via. EL CONDESTABLE: Yo vi muchas danças de lindas donzellas, de dueñas fermosas de alto linaje, mas segunt me paresce no es esta dellas, ca el tañedor trae feo visaje. Venit, camarero, dezid a mi paje que traiga el cavallo, que quiero fuir, que es esta la dança que dizen morir: si della me escapo, tener me han por saje. LA MUERTE: Fuir non conviene al que ha de estar quedo; estad, condestable, dexat el cavallo, andad en la dança alegre muy ledo, sin fazer ruido, ca yo bien me callo. Mas verdad vos digo que al cantar del gallo seredes tornado de otra figura: alli perderedes vuestra fermosura. Venit, vos, obispo, a ser mi vasallo. EL OBISPO: Mis manos aprieto, de mis ojos lloro porque soy venido a tanta tristura. Yo era abastado de plata y de oro, de nobles palacios e mucha folgura. Agora la Muerte con su mano dura trae me en su dança medroso sobejo: parientes, amigos, poned me consejo, que pueda salir de tal angostura. LA MUERTE: Obispo sagrado que fuestes pastor de animas muchas, por vuestro pecado a juicio iredes ante el Redemptor e daredes quenta de vuestro obispado. Siempre anduvistes de gentes cargado, en corte de rey y fuera de igreja, mas yo gorcire la vuestra pelleja. Venit, cavallero que estades armado. EL CABALLERO: A mi non paresce ser cosa guisada que dexa mis armas e vaya a dançar a tal dança negra de llanto poblada que contra los vivos quisiste ordenar. Segunt estas nuevas, conviene dexar mercedes e tierras que gane del rey: pero a la fin sin dubda non sey qual es la carretera que habre de levar. LA MUERTE: Cavallero noble, ardit e ligero, fazed buen semblante en vuestra persona, non es aqui tiempo de contar dinero, oid mi cancion por que de modo entona. Aqui vos fare correr la atahona, e despues veredes como ponen freno a los de la banda que roban lo ageno. Dançad, abad gordo, con vuestra corona. EL ABAD: Maguer provechoso so a los relijiosos, de tal dança, amigos, yo no me contento. En mi celda havia manjares sabrosos, de ir non curava comer a convento. Dar me hedes signado como non consiento de andar en ella, ca he grand recelo, e si tengo tiempo, provoco e apelo: mas non puede ser que ya desatiento. LA MUERTE: Don abad bendito, folgado, vicioso, que poco curastes de vestir celicio. Abrazadme agora, seredes mi esposo, pues que deseastes plazeres e vicio. Ca yo so bien presta a vuestro servicio, haved me por vuestra, quitad de vos saña, que mucho me place con vuestra compaña. E vos, escudero, venid al oficio. EL ESCUDERO: Dueñas e donzelllas, haved de mi duelo, fazen me por fuerça dexar los amores, echo me la Muerte su sotil anzuelo, fazen me dançar dança de dolores. Non traen por cierto firmalles nin flores los que en ella dançan, mas grand fealdad. Ay de mi, cuitado, que en gran vanidat andove en el mundo sirviendo señores! LA MUERTE: Escudero polido, de amor sirviente, dexad los amores de toda persona, venit ver mi dança e como se adona, e a los que dançan acompañaredes. Mirad su figura, tal vos tornaredes que vuestras amadas non vos querran veer: habed buen conhorte, que asi ha de ser. Venit, vos dean, non vos corrocedes. EL DEAN: Que es aquesto que yo de mi seso salgo? Pense de fuir e non fallo carrera; grand renta tenia e buen deanazgo, e mucho trigo en la mi panera. Allende de aquesto estava en espera de ser proveido de algun obispado. Agora la Muerte envio me mandado: mala señal veo, pues fazen la cera. LA MUERTE: Don rico avariento, dean muy ufano que vuestros dineros trocastes en oro; a pobres e a viudas cerrastes la mano e mal despendistes el vuestro thesoro. Non quiero que estedes ya mas en el coro, salid luego fuera sin otra pereza, yo vos mostrare venir la pobreza. Venit, mercadero, a la dança del lloro. EL MERCADERO: A quien dexare todas mis riquezas e mercadurias que traigo en la mar? Con muchos traspasos e mas sotilezas gane lo que tengo en cada lugar. Agora la Muerte vino me llamar. Que sera de mi? Non se que me faga, o, Muerte, tu sierra a mi es grand plaga. Adios, mercaderos, que voime a finar. LA MUERTE: De hoy mas non curedes de pasar en Flandes, estad aqui quedo e iredes a ver la tienda que traigo de bubas e landres: de gracia las do, non quiero vender. Una sola dellas vos fara caer de palmas en tierra dentro mi botica, e en ella entraredes maguer sea chica. E vos, arcediano, venid al tañer. EL ARCEDIANO: O, mundo vil, malo e fallescedero, que me engañaste con tu promision! Prometiste me vida, de ti non la espero, siempre me mentiste en toda sazon. Faga quien quisiere la vesitacion de mi arcedianasto por que trabaje. Ay de mi, cuitado, grand cargo tome! Ahora lo siento, que hasta aqui non. LA MUERTE: Arcediano amigo, quitad el bonete, venit a la dança suave e honesto, ca quien en el mundo sus amores mete, el mesmo le faze venir a todo esto. Vuestra dignidad, segunt dice el testo, es cura de animas e daredes cuenta: si mal las registes habredes afruenta. Dançad, abogado, dexad el Digesto. EL ABOGADO: Que fue hora mezquino de quanto aprendi, de mi saber todo e mi libelar? Quando estar pensi, entonces cai, cego me la Muerte non puedo estudiar. Recelo he grande de ir al lugar do non valdra libelo nin fuero, peor amigo es que sin lengua muero. Abarco me la Muerte, non puedo fablar. LA MUERTE: Don falso abogado, prevalicador, que de ambas las partes levaste salario, venga se vos miente como sin temor bolvistes la foja por otro contrario. El Chino e el Bartolo e el Coletario no vos libraran de mi poder mero: aqui pagaredes como buen romero. E vos, canonigo, dexad el breviario. EL CANONIGO: Vete ahora, Muerte, non quiero ir contigo, dexame ir al coro ganar la racion, non quiero tu dança nin ser tu amigo. En folgura vivo, non he turbacion. Aun este otro dia hove provision desta calongia que me dio el perlado: desto que tengo soy bien pagado. Vaya quien quisiere a tu vocacion. LA MUERTE: Canonigo amigo, non es el camino ese que pensades, dad aca la mano, el sobre peliz delgado de lino quitad lo de vos e iras mas liviano. Dar vos he un consejo que vos sera sano: tornad vos a Dios e fazed penitencia, ca sobre vos cierto es dada sentencia. Llegad aca, fisico, que estades ufano. EL FISICO: Mintio me sin duda el Fen de Abicena que me prometio muy luengo bevir rigiendo me bien a yantar e cena, dexando el bever despues de dormir. Con esta esperanza pense conquerir dineros e plata enfermos curando; mas agora veo que me va llevando la Muerte consigo: conviene sofrir. LA MUERTE: Pensastes vos, fisico, que por Galeno o por don Ipocras con sus aforismos seriades librado de comer del feno, que otros gastaron de mas sologismos. Non vos valdra fazer gargarismos, componer xaropes nin tener diecta. Venit vos, don cura, dexad los bautismos. EL CURA: Non quiero exebciones nin conjugaciones, con mis perrochianos quiero ir folgar; ellos me dan pollos e lechones e muchas obladas con el pie de altar. Locura seria mis diezmos dexar e ir a tu dança de que non se parte, pero a la fin non se por qual arte desta tu dança pudiese escapar. LA MUERTE: Ya non es tiempo de yazer al sol con los perrochianos beviendo el vino. Yo vos mostrare un re mi fa sol que agora compuse de canto muy fino. Tal como a vos quiero haber por vezino, que muchas animas tovistes en gremio, segunt las registes habredes el premio. Dance el labrador que vien del molino. EL LABRADOR: Como conviene dançar al villano que nunca la mano saco de la reja? Busca, si te place, quien dance liviano, dexame, Muerte, con otro trebeja, ca yo como tocino e a vezes obeja, e es el mi oficio trabajo e afan arando las tierras para sembrar pan: por ende non curo de oir tu conseja. LA MUERTE: Si vuestro trabajo fue siempre sin arte non faziendo fruto de la tierra ajena, en gloria eternal habredes grand parte, e por el contrario sufriredes pena. Pero con todo eso, poned la melena, allegad vos a mi, yo vos unire, lo que a otros fize a vos lo fare. E vos, monje negro, tomad buena estrena. EL MONJE Loor e alabanza sea para siempre al alto Señor que con piedat me lieva a su santo reyno a donde contenple por siempre jamas la su magestad. De carcel escura vengo a claridad do habre alegria sin otra tristura, por poco trabajo habre grand folgura. Muerte, no me espanto de tu fealdad. LA MUERTE: Si la regla sancta del monje bendicto guardastes del todo sin otro deseo, sin dubda tened que soes escripto en libro de vida segunt que yo creo. Pero, si fezistes lo que fazer veo a otros que andan fuera de la regla, vida vos daran que sea mas negra. Dançad, usurero, dexad el correo. EL USURERO: Non quiero tu dança nin tu canto negro, mas quiero prestando doblar mi moneda. Con pocos dineros que me dio mi suegro otras obras fago que non fizo Beda. Cada año los doblo, demas esta queda la prenda en mi casa, que esta por el todo. Allego riquezas yaziendo de codo, por ende tu dança a mi non es leda. LA MUERTE: Traidor usurario de mala concencia, agora veredes lo que fazer suelo: en fuego infernal sin mas detenencia porne vuestra alma cubierta de duelo. Alla estaredes, do esta vuestro abuelo, que quiso usar segunt vos usastes: por poca ganancia mal siglo ganastes. E vos, frayre menor, venit a señuello. EL FRAYRE: Dançar non conviene a maestro famoso, segunt que yo so en la religion, maguer mendigante vivo visioso e muchos desean oir mi sermon. Decides me agora que vaya a tal son, dançar non querria si me das urgar. Ay de mi, cuitado, que habre de dexar las honrras e grado que quiera o que non! LA MUERTE: Maestro famoso, sotil e capaz, que en todas las artes fuestes sabidor, non vos acuitedes, limpiad vuestra faz, que a pasar habredes por este dolor. Yo vos levare ante un sabidor que sabe las artes sin ningunt defeto: sabredes leer por otro decreto. Portero de maza, venit al tenor. EL PORTERO: Ay del rey barones, acorredme agora! Leva me sin grado esta Muerte brava! Non me guarde della, tomo me a deshora, a puerta del rey guardando estava. Hoy en este dia el conde esperava que me diese algo porque le di puerta: guarde quien quisiere o finquese abierta, que ya la mi guarda non vale una fava. LA MUERTE: Dexad esas voces, llevad vos corriendo, que non es ya tiempo de estar en la vela. Las vuestras baratas yo bien las entiendo, e vuestra cobdicia por que modo suena. Cerrades la puerta de mas quando yela al homne mezquino que bien a librar: lo que del levastes habres de pagar. E vos, ermitaño, salit de la celda. EL ERMITAÑO: La muerte recelo maguer que so viejo, Señor Iesuchristo, a ti me encomiendo; de los que sirven tu eres espejo, pues yo te servi, la tu gloria atiendo. Sabes que sofri laceria viviendo en este desierto de contemplacion, de noche e de dia faziendo oracion, e por mas abstinencia las yerbas comiendo. LA MUERTE: Fazes grand cordura, llamar te ha el Señor que con diligencia pugnaste servir. Si bien le servistes habredes honor en su sancto reyno do haves a venir. Pero con todo esto habredes a ir en esta mi dança con vuestra barbaza: de matar a todos aquesta en mi caça. Dançad, contador, despues de dormir. EL CONTADOR: Quien podria pensar que tan sin disanto habia de dexar mi contaduria? Llegue a la muerte e vi desbarato que fazia en los homnes con grand osadia. Alli perdere toda mi valia, haberes e joyas e mi gran poder: faza libramientos de hoy mas quien quisier, ca cercan dolores el anima mia. LA MUERTE: Contador amigo, si bien vos catades como por favor e a veces por don librastes las cuentas, razon es que hayades dolor e quebranto por tal ocasion. Cuento de alguarismo nin su division non vos ternan pro e iredes conmigo: andad aca luego, asi vos lo digo. E vos, diacono, venit a liccion. EL DIACONO: Non veo que tienes gesto de lector tu que me convidas que vaya a leer. Non vi en Salamanca maestro nin doctor que tal gesto tenga nin tal parescer. Bien se que con arte me quieres fazer que vaya a tu dança para me matar. Si esto asi es, venga administrar otro por mi, que yo vome a caer. LA MUERTE: Maravillo me mucho de vos, clerizon, pues que bien sabedes que es mi doctrina matar a todos por justa razon, e vos esquivades oir mi bocina. Yo vos vestire almatica fina labrada de pino en que ministredes: fasta que vos llamen, en ella iredes. Venga el que recabda e dance aina. EL RECAUDADOR: Asad he que faga en recabdar lo que por el rey me fue encomendado, por ende non puedo nin debo dançar en esta tu dança que non he acostumbrado. Quiero ir agora apriessa priado por unos dineros que me han prometido, ca he esperado e el plazo es venido. Mas veo el camino del todo cerrado. LA MUERTE: Andad aca luego sin mas tardar, pagad los cohechos que haves levado, pues que vuestra vida fue en trabajar como rabariedes al homne cuitado. Dar vos he un poyo en que esteis sentado e fagades las rentas que tenga dos pasos: alli dares cuenta de vuestros traspasos. Venit, subdiacono, alegre e pagado. EL SUBDIACONO: Non he menester de ir a trocar como fazen esos que traes a tu mando; antes de evangelio me quiero tornar estas cuatro temporas que se van llegando. En lugar de tanto veo que llorando andan todos esos, non fallan abrigo, non quiero tu dança, asi te lo digo, mas quiero pasar el salterio rezando. LA MUERTE: Mucho es superfluo el vuestro alegar, por ende dexad aquesos sermones, non tenes maña de andar a dançar, nin comer obleas cerca los tizones. Non iredes mas en las procisiones do davades vozes muy altas en grito, como por enero fazia el cabrito. Venit, sacristan, dexad las razones. EL SACRISTAN: Muerte, yo te ruego que hayas piadad de mi que so moço de pocos dias, non conosci a Dios en mi moçedad nin quise tomar nin siguir sus vias. Fia de mi, amiga, como de otros fias, por que satisfaga del mal que he fecho, a ti non se pierde jamas tu derecho, ca yo ire si tu por mi envias. LA MUERTE: Don sacristanejo de mala picaña, ya non tenes tiempo de saltar paredes nin de andar de noche con los de la caña faziendo las obras que vos bien sabiedes. Andar a rondar vos ya non podredes, nin presentar joyas a vuestra señora, si bien vos quiere, quite vos agora. Venit vos, rabi, aca meldaredes. EL RABI: Oh Helohim e Dios de Abraham que prometistes la redempcion! Non se que me faga con tan grand afan, mandad me que dance, non entiendo el son. Non ha homne en el mundo de quantos hi son que pueda fuir de su mandamiento. Veladme, dayanes, que mi entendimiento se pierde del todo con grand aflicion. LA MUERTE: Don rabi barbudo que siempre estudiastes en el Talmud e en los sus doctores, e de la verdat jamas non curastes, por lo qual habredes penas e dolores. Llegad vos aca con los dançadores e diredes por canto vuestra baraha: dar vos han posada con rabi Aza. Venit, alfaqui, dexad los sabores. EL ALFAQUI: Si Alah me vala, es fuerte cosa esto que me mandas agora fazer; yo tengo mujer, discreta, graciosa, de que he gasajado e asaz plazer. Todo quanto tengo quiero perder, dexame con ella solamente estar, de que fuere viejo, manda me levar, e a ella con migo si a ti ploguier. LA MUERTE: Venit vos, amigo, dexad el zala ca el gameño pedricaredes, a los veinte e siete vuestro capella, nin vuestra camisa non la vestiredes. En Meca nin en Layda y non estaredes comiendo buñuelos en alegria: busque otro alfaqui vuestra moreria. Pasad vos, santero, vere que diredes. EL SANTERO: Por cierto mas quiero mi ermita servir que non ir alla donde tu me dices. Tengo buena vida aunque ando a pedir, e como a les veses pollos e perdices; se tomar al campo bien las codornises e tengo en mi campo asaz de repollos. Vete, que non quiero tu gato con pollos: a Dios me encomiendo y a señor san Helices. LA MUERTE: Non vos vale nada vuestro recelar, andad aca luego, vos, don taleguero, que non quisistes la ermita adobar, fezistes alcuza de vuestro garguero. Non vesitaredes la bota de cuero con que a menudo soliades beber, zurron nin talega non podredes traer, nin pedir gallofas como de primero. LA MUERTE A LOS QUE NON NOMBRO: A todos los que aqui non he nombrado de qualquier ley e estado o condicion, les mando que vengan muy toste priado a entrar en mi dança sin escusacion. Non rescibire jamas exebcion nin otro libelo nin declinatoria: los que bien fizieron habran siempre gloria, los que lo contrario, habran dapnacion. LOS QUE HAN DE PASAR POR LA MUERTE: Pues que asi es que a morir habemos de nescesidad sin otro remedio, con pura conciencia todos trabajemos en servir a Dios sin otro comedio. Ca el es principio, fin e medio por do si le plaze habremos folgura, aunque la Muerte con dança muy dura nos meta en su corro con qualquier comedio. |
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Si quereedes oir lo que vos quiero dezir, dizrevos lo que vi, nol vos y quedo fallir. Un sabado esient, domingo amanezient, vi una grant vision en mio lecho dormient: eram asemeisant que so un lenzuelo nuevo yazia un cuerpo de huemme muerto; ell alma era fuera, e fuertemientre que plera, el ama es ent esida, desnuda ca non vestida, e guisa dun ifant fazie duelo tan grant. Tan grant duelo fazie, al cuerpo maldizie, fazi tan grant de duelo e maldizie al cuerpo; al cuerpo dixo ell alma: «De ti lievo mala fama tot siempre t maldizre, ca por ti penare, que nunca fecist cosa que semeias fermosa, ni de noch ni de dia, de lo que yo queria; nunca fust a altar por y buena oferda dar, ni diezmo ni primicia ni buena penitencia; ni fecist oracion nunca de coraçon, cuando ibas all elguesia asentabaste a conseja, y fazies tos consejos e todos tos trebejos; apostol ni martir nunca quisist servir, jure par la tu tiesta que no curaries fiesta, nunca de ningun santo no curest so disanto, mas not faran los santos ayuda mas que a una bestia muda; mezquino, mal fadado, ta mal hora fuest nado que tu fueste tan rico, agora eres mesqinu dim, o son tos dineros, que tu misist en estero? o los tos moravedis azaris et melequis que solies manear et a menudo contar? O son los palafres que los cuendes ye los res te solien dar por to losenjar? Los caballos corrientes, las espuelas punentes, las mulas bien amblantes, asuueras trainantes, los frenos esorados, los petrales dorados, las copas doro fino con que bebies to vino? Do son tos bestimentos? o los tos guarnimentos que tu solies vestir e tambien te ... ························································· |